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Alonso, Horner, Vettel y Raikkonen. @ P |
A los que nos gusta la fórmula 1 por encima de cualquier
sentimiento ultra o patriótico no se puede decir que estemos realmente de
enhorabuena. Faltan aún seis carreras y la temporada parece haberse acabado ya.
La apisonadora alemana ha vuelto por sus fueros. En la década pasada fue
Michael Schumacher quien la dirigió con maestría, ahora es Sebastian Vettel el
que carrera tras carrera demuestra por qué tiene tres mundiales y va camino del
cuarto. Y es que, aunque las matemáticas nos dicen que aún hay seis pilotos con
opciones a llevarse el último mundial de los V8, todos sabemos que tan solo hay
una pequeñísima opción de que se lo lleve Alonso, y que solo sería si el
germano tiene una auténtica debacle en este final de temporada. ¿Y ahora qué?,
¿dejamos de ver F-1?. Pues claro que no, aunque restan muchas cosas interesantes.
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Sebastian Vettel. @ RB |
En primer lugar tenemos como aliciente los records de
Vettel. Ayer consiguió su tercer Grand Chelem (pole, victoria y vuelta rápida
en carrera), y aunque es el único piloto activo que lo ha logrado, junto con
Alonso que tiene uno, lo cierto es que aún le falta mucho para llegar a los 8
de Jim Clark. Y que vamos a decir de las poles, las 41 del germano le colocan
en tercer lugar de la historia, pero Schummi acabó con 68 y el gran Ayrton Senna
con 65. Vamos, que Vettel tiene aún retos y margen de mejora de sobra para
seguir unos añitos con el dedo apuntando hacia el cielo.
Los Ferraristas tienen como reto superar a Mercedes en el
segundo cajón del podio de constructores. No es que sea imposible que los de
Maranello luchen con los Red Bull por el mundial, pero se nos antoja difícil. Por
cierto, me gustaría que alguien me explicara de una vez porque seguimos
escuchando que el Ferrari es el cuarto mejor coche de la parrilla cuando, a
pesar de contar con la peor pareja de pilotos por culpa de Felipe Massa, son
segundos en el apartado de pilotos y en el de escuderías. Una cosa es que ni
los bólidos rojos ni su piloto estrella califiquen bien, y otra muy distinta
que tengan el cuarto mejor coche. Pero ya se sabe, cuando el sentimiento ultra
aflora todo se ve de un color distinto a la realidad.
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Fernando Alonso en Singapur. @ P |
Por otra parte, a pesar de lo que escuchamos tras el Gran
Premio de Italia de los mandatarios de Ferrari, parece que habrá que esperar
una o dos carreras más para ver si realmente tiran la toalla y se centran en el
V6 Turbo del año que viene. Aunque los 60 puntos que distancian a Alonso de
Vettel parecen insalvables, lo cierto es que torres más altas han caído en la
F-1, así que en Maranello aun sueñan con las mieles del triunfo. Y más aún que
han fichado al “chico malo” de la parrilla. Creo que el fichaje del finlandés
va a ser bueno para todos. Él tendrá un coche mejor para ofrecer espectáculo,
en Ferrari sumarán muchos más puntos para el mundial de constructores, y Alonso
tendrá por fin alguien en su casa que le azuzará y le obligará a sacar el 100 %
de lo que puede ofrecer. Además, el morbo de tener a dos campeones del mundo
juntos es siempre algo interesante en la fórmula 1, aunque normalmente la cosa
nunca acabe bien para los dos.
Pero bueno, antes tenemos que terminar la temporada, y para
empezar hay que afrontar las tres próximas carreras de mañana, las que se
pueden ver desayunando en lugar de a la hora de la comida. ¿Saben quién ganó
las tres el año pasado? Pues sí, Sebastian Vettel. Si volviese a hacer lo
mismo, sería campeón en la India, pero no vamos a vender la piel del oso antes
de cazarlo y vamos a disfrutar de los tres grandes premios.
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Alonso, Rubio y Botín. @ L.M. REYES |
Colgante de los 500 GP de Rubio. @ Miquel Liso |
Por cierto, en el último billete se me escapó mencionar a un
compañero que ha entrado entre la élite de la F-1, José María Rubio. En Italia
el mismísimo Bernie Ecclestone le hizo entrega de un colgante que da fe de los
500 grandes premios que este periodista español ha cubierto en la F-1. Él era
el único español que había en el Gran Circo cuando llegó Alonso y será el único
que quede cuando se marche. Ha sido corresponsal para decenas de medios de
comunicación, y ahora lo ha dejado casi todo para trabajar con Emilio Botín,
convirtiéndose en su sombra en las carreras. Josemari, como le llaman los más
cercanos, nos enseñó a todos la primera vez que aterrizamos en la fórmula 1
como sobrevivir en las carreras, lo que es un paddock, como se trabaja entre
los motorhomes, donde se puede rapiñar algo de comida en un sitio en el que no
la hay a la venta, o como se pelea uno con la ADSL en la sala de prensa. Así
que, desde aquí le va mi más sincera felicitación, ¡Bravo Josemari!