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Raikkonen, Alonso, Schumacher y Stella. @ Ercole Colombo |
Dicen que la grandeza de una victoria la otorga el nivel de tus rivales. La de Alonso en Valencia se puede calificar con muchos adjetivos, inesperada, sorprendente, o redonda, pero nunca como la mejor del asturiano. La memoria nos suele jugar malas pasadas, y lo más reciente es siempre lo que más brilla en nuestro subconsciente. Que dos dinosaurios como Schumacher o Raikkonen le acompañasen en el podio en el mismo orden que en el GP de Francia en 2005 es algo muy significativo. Como creo que hay muchos argumentos para demostrar esto, simplemente váyanse a youtube, y retornen al 2005, Gran Premio de San Marino, y disfruten de las últimas 10 vueltas del asturiano en el Renault frente al Kaiser con Ferrari. Con eso olvidarán la carrera de Valencia.
Que Vettel y Grojean se quedaran tirados con el alternador roto, que los mecánicos de Hamilton la hayan vuelto a liar en el pit stop, o que Button y Webber hayan estado dedicados a la caza y el pastoreo el fin de semana, no son premisas que deban quitar méritos a la victoria de Alonso, pero si nos deben centrar un poco y darnos otro punto de vista diferente al del ultra que vuelve a apelar a la magia del asturiano. Fernando Alonso y Ferrari firmaron ayer una actuación perfecta, pero hay un gran número de condicionantes externos que ayudaron a que esa carrera perfecta se convirtiese en un triunfo inesperado. Y no me refiero solo a las situaciones rocambolescas que acabo de comentar, sino, una vez más, a la lotería de los neumáticos.
El máximo responsable de la firma del Cavallino, Luca Cordero di Montezemolo arremetió el sábado tras la calificación contra los Pirelli, calificando el certamen como un “campeonato de neumáticos”. ¿Puede alguien explicar el funcionamiento de las gomas italianas tras 8 carreras? Pues, ciertamente no, y probablemente acabemos el calendario en la misma situación. Que este año hayan ganado siete pilotos en ocho carreas, y que esta situación no se hubiese producido antes en 61 años, no hace más que corroborar que es imposible pronosticar quien va a ganar en la siguiente carrera.
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Scumacher. @ Ercole Colombo |
Si unimos que todos los equipos y pilotos han cometido fallos garrafales hasta ahora, nos encontramos que el asturiano y el equipo italiano están al frente porque han sido los más regulares. Alonso es el único piloto de la parrilla que ha sumado puntos en todos los GP este año. De hecho, está a cuatro carreras de igualar el record de Michael Schumacher de carreras seguidas finalizadas en los puntos. Por cierto, hablando de marcas, Vettel ya atesora 33 poles, lo que le iguala con Jim Clarck y Alain Prost. Por delante solo se encuentran las dos cifras estratosféricas de Michael Schumacher (68) y del mago Ayrton Senna (65), pero esas cotas serán muy difíciles de igualar.
De la carrera de Valencia me quedo con tres imágenes. La primera el adelantamiento de Alonso a Grosjean tras la marcha del safety car. El asturiano vuelve a utilizar su astucia y se pega al francés justo antes de que se reanude la carrera, y en una frenada con demasiado riesgo, se juega el ser segundo o quedarse fuera, y le sale perfecto. Las otras dos son dos gestos de rabia. El primero el de Adrian Newey cuando se echa las manos a la cabeza después de que se pare el coche de Vettel. Las novedades de Red Bull en Valencia colocaron al alemán en seguida con una ventaja aplastante frente a sus rivales, recordándonos los dos años anteriores de dominio del equipo austriaco, y un simple alternador del motor Renault les estropeó todo el fin de semana en un segundo. La última, la impotencia de Hamilton después de que Pastor Maldonado volviese a cometer un error garrafal echándole de la carrera, y después de que sus mecánicos le hayan privado una vez más de pelear por el podio. Sin duda, la cruzada de Hamilton a partir de ahora será conseguir que la FIA vuelva a permitir carreras sin cambio de neumáticos, porque será la única forma de que los mecánicos de McLaren no le estropeen las carreras al no tener que pasar por el pit.
Pero bueno, aunque como amante de la F-1 no vibrase ayer en exceso, como español sí que disfruté de esta victoria. Y es que la borrachera de triunfos en la que estamos inmersos me hace pensar que si en lugar de gustarnos en este país los balones de fútbol o baloncesto, las raquetas, las bicis, o los volantes, nos hubiese dado por estudiar macroeconomía, o invertir en I+D, ahora seríamos los “reyes del mambo”, y nuestro Mariano Rajoy se parecería más a Angela Merkel o Barack Obama.